Bre-B: qué cambia el Pix colombiano, y qué no cambia, para quien vende software en Colombia

Un cliente corporativo en Bogotá aprueba la renovación de una licencia de software y paga por transferencia el mismo día. El dinero sale de su cuenta en pesos colombianos y llega al proveedor en otra moneda, por un valor menor que el que preveía el contrato. Ningún paso falló. La diferencia nace de dos capas que el mercado trata como una sola: la conversión, que es la experiencia de pago del comprador, y el settlement, que es el camino entre ese pago y la caja del proveedor en moneda extranjera. Hay además dos partidas que este texto no cuantifica: la retención que pueda practicarse en el pago al exterior y los demás costos de la remesa. Cada una depende de la clasificación de la operación y exige validación local.
El Bre-B, el sistema de pagos inmediatos que Colombia puso en operación el 6 de octubre de 2025, cambia la primera capa de forma concreta. No cambia la segunda. Quien trata las dos como la misma cosa fija mal el precio, y el error aparece en el margen del contrato, no en la pantalla del checkout.
La analogía con el Pix ayuda a entender el diseño, siempre que se detenga en el lugar correcto. Los dos sistemas usan una clave como dirección y liquidan entre instituciones que adhieren a un arreglo común. Lo que no se transporta es la regla. El tope por transacción, el plazo máximo y los casos de uso los define el Banco de la República, y el diseño colombiano tiene decisiones propias en cada uno de esos tres puntos.
Qué es el Bre-B
El Bre-B es el sistema de pagos inmediatos interoperado de Colombia, liderado por el Banco de la República y en operación plena desde el 6 de octubre de 2025, con 128 entidades habilitadas el primer día. Conecta los sistemas de pago de bajo valor del país y liquida en tiempo real, en cuentas mantenidas en el banco central.
La regla llegó antes que el producto. El sistema nació por obligación legal, no por decisión de una institución. Antes de él, el pago inmediato en Colombia funcionaba casi solo dentro de cada banco, y el QR de una red no lo leía la otra. En 2023, el 78,6% de los adultos prefería el efectivo, según el Informe de Infraestructura Financiera de 2024 citado por el Banco de la República en la nota histórica publicada el 2 de marzo de 2026.
La fecha importa para quien lee cualquier material sobre el tema. El Bre-B no es un piloto ni una promesa para 2026. En enero de 2026 ya eran 218 entidades participantes, 99 millones de claves registradas y 370,4 millones de operaciones liquidadas desde el inicio. Lo que todavía no existe es el caso de uso que le interesa a un SaaS, y esa ausencia es la parte del asunto que cambia la decisión de cobro.
Cómo funciona el Bre-B por dentro
El Banco de la República opera dos componentes centrales del Bre-B: el DICE, directorio centralizado de claves, y el MOL, mecanismo de liquidación. Los sistemas de pago de bajo valor inmediatos, los SPBVI, se conectan a esos dos componentes e intercambian mensajes en el estándar ISO 20022. La liquidación ocurre en el MOL, en cuentas mantenidas en el banco central.
La división del trabajo es lo que vuelve legible el diseño.
El DICE resuelve la dirección. Convierte una clave, sea un celular, un documento o un código de comercio, en la cuenta que va a recibir. El MOL resuelve el dinero: debita y acredita las cuentas de los participantes en el propio banco central, en tiempo real. Ninguno de los dos atiende al cliente final. Quien atiende es el SPBVI, el sistema privado donde la institución del pagador y la del receptor mantienen sus claves y procesan la operación.
Conviene fijar los dos vocabularios, porque el texto usa ambos y no son sinónimos. Liquidación, en el sentido del documento técnico, es el débito y el crédito de las cuentas de los participantes en el banco central. Settlement, aquí, es la segunda capa: el camino hasta la caja del proveedor en moneda extranjera.
La arquitectura preserva la competencia que ya existía. Transfiya, Credibanco, Entrecuentas de Redeban, Servibanca y Visionamos siguen siendo marcas distintas, con aplicaciones distintas, y en enero de 2026 las cinco interoperaban plenamente. El banco central se quedó con el directorio y la liquidación, que son bienes de infraestructura, y dejó la relación con el titular de la cuenta donde estaba.
La obligación de interoperar vino del artículo 104 de la Ley 2294 de 2023 (Ley del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026), que alcanzó a los SPBVI. La Resolución Externa 6 de 2023, expedida en octubre de 2023 por la Junta Directiva del Banco de la República, definió la regulación general del sistema y las fases de implementación, y creó el CIPI. Enseguida, la Circular Reglamentaria Externa DSP-465 especificó los elementos técnicos y operativos. El documento técnico de febrero de 2026 trae la referencia a la Resolución en la sección 5.1 y en la nota 27, que remite al Boletín de la Junta Directiva 40 de 2023.
La elección del SPBVI también es de la entidad. Cada banco, cooperativa o actor habilitado por el Decreto 1692 de 2020 decide en qué SPBVI mantiene sus claves y procesa sus operaciones. La participación indirecta permite que una entidad habilitada liquide en el MOL por la cuenta de depósito de un participante directo. Reduce la barrera de capital, no la de habilitación.
Qué permite la regla hoy
Con base en el documento técnico del Banco de la República de febrero de 2026, el Bre-B cubre pagos y transferencias de persona a persona y de persona a comercio, por clave o por QR. Una transferencia no puede tardar más de 20 segundos, el valor por transacción tiene tope definido en UVB, y cada participante puede fijar límites menores. Son cinco tipos de clave y un patrón único de QR.
Las claves aceptadas son número de documento, número de celular, identificador alfanumérico generado por la entidad y correo electrónico, además del código de comercio para los establecimientos. Una clave se asocia a una única cuenta, y una cuenta puede cargar varias claves, lo que en la práctica le da al comercio más de una dirección de recepción sin exigir una cuenta nueva para cada una.
El QR sigue el estándar EMV QRCPS, único para el sistema, y la experiencia del usuario está estandarizada en la "zona Bre-B" de cada canal. Para el comprador, eso significa que el botón de pagar tiene el mismo diseño en la aplicación del banco A y en la del banco B, lo que reduce la instrucción que cada comercio tiene que darle a su propio cliente.
El tope es la parte de la regla que decide el uso B2B. El límite por transacción se expresa en UVB, y cada participante puede fijar un tope menor. El documento técnico no fija el valor de la UVB en pesos, y este texto no convierte. Lo que se puede afirmar es que un cobro corporativo anual suele exceder el tope de una transferencia de minorista, y que la operación por encima del límite del participante elegido no pasa por ahí. Quien necesita cobrar valores de ese tamaño depende de otro instrumento, o de más de un pago cuando las reglas del participante lo admitan, con tarifa en cada operación.
El precio sigue la lógica de capas. Las transferencias entre personas físicas se ofrecen sin costo al usuario final. En los pagos a comercios, los SPBVI practican tarifas diferenciadas por el tamaño del establecimiento. El costo del cobro, por lo tanto, no es una constante del sistema: se negocia en la relación con la institución que hospeda la cuenta.
Qué no permite la regla todavía
Checkout de comercio electrónico, cobro recurrente y por suscripción, recaudos, dispersión masiva e iniciación de pago no forman parte del alcance en operación. El documento técnico de febrero de 2026 los lista como agenda futura, que exige lineamientos regulatorios y operativos propios. El Bre-B no sustituye hoy la tarjeta en el checkout de un SaaS. Los rieles que ya resuelven el cobro local en los mercados vecinos, y cómo entra cada uno en el checkout, están en Pix, SPEI y boleto: pago local para SaaS en LatAm.
Pagar no es cobrar. La distinción resuelve buena parte de la confusión que rodea el tema. Un comprador colombiano logra pagar una factura por clave en segundos, siempre que la factura exista y el valor quepa en el límite. Lo que no existe es el flujo de checkout que crea el cobro, confirma el pago y libera el acceso al software sin intervención humana. El débito recurrente que sostiene una suscripción mensual tampoco existe. Los dos están en la lista de lo que el regulador todavía tiene que detallar.
Los números de adopción medidos por el banco central muestran que la base de uso ya está formada, y por eso pesa la ausencia. Entre el 6 de octubre de 2025 y el 31 de enero de 2026, el sistema procesó 370,4 millones de operaciones, movió COP 59 billones y registró un ticket promedio de COP 159.456. La mitad de las operaciones se originó en depósitos de bajo valor, en su mayoría billeteras digitales, y la otra mitad en cuentas de ahorro. En enero de 2026 eran 99 millones de claves para 33,9 millones de clientes, incluidos 2,9 millones de comercios.
La consecuencia para el ISV (Independent Software Vendor, empresa de software que vende su producto a otras empresas) es una asimetría, no una ganancia. El riel instantáneo se volvió hábito del consumidor colombiano, y quien cobra por transferencia manual o por enlace de tarjeta opera al lado de ese hábito, no dentro de él. La presión sobre la experiencia de cobro es real. La conclusión de que el checkout está resuelto es falsa, y la diferencia entre las dos frases es donde vive el error de precios.
Cuál es la capa que el ISV realmente ve
La capa que el ISV ve queda después de la aceptación: quién inicia el pago, cuándo el receptor tiene los fondos, en qué moneda se liquida el valor y quién necesita cuenta local. El Bre-B responde a las dos primeras con precisión. Las otras dos dependen de quién es el receptor, y ahí la respuesta deja de ser automática para un proveedor extranjero.
| Camino | Quién inicia | Cuándo el receptor tiene los fondos | En qué moneda se liquida el valor | Quién necesita cuenta local |
|---|---|---|---|---|
| Transferencia por clave en el Bre-B | El pagador, en la zona Bre-B del canal de su propia entidad | Inmediato, en el MOL, en cuentas mantenidas en el banco central | COP | El receptor, por medio de un participante |
| Tarjeta | El portador, en el checkout del proveedor o en la página del adquirente | Diferido, según el ciclo del adquirente | Definida en el contrato de adquirencia | El establecimiento, o quien contrata la adquirencia por él |
| Transferencia internacional | El pagador, por orden en su banco | Fuera del alcance del documento técnico; el plazo depende de la cadena de corresponsales y de la operación de cambio | Moneda de la operación de cambio | No exige cuenta en COP; la operación de cambio la hace quien tiene autorización local |
La primera fila describe la experiencia que el comprador colombiano pasó a tener. La tercera describe la ruta que el proveedor extranjero todavía usa para cobrar. Entre las dos existe una operación de cambio que ninguna de ellas elimina.
Las tarjetas y el ACH liquidan de forma diferida, con desfase entre la iniciación y el acceso a los fondos por parte del receptor, y el documento técnico registra esa diferencia en la nota 12 y en la sección 6.2. El Bre-B liquida de inmediato. Es la única ventaja de tiempo que la fuente primaria sostiene, y vale para el receptor que tiene cuenta en COP y vínculo con un participante.
El mapa de instrumentos por mercado, con lo que cada país reconoce en el checkout, está en métodos de pago locales en LatAm. La lectura útil no es cuál riel es más moderno. Es cuál riel llega al receptor que el proveedor tiene, y esa pregunta sigue sin respuesta automática en Colombia.
Por qué el ISV sin estructura local no puede cobrar por el Bre-B
El Decreto 1692 de 2020 define quién puede entrar al sistema. La clave se registra en la entidad financiera o cooperativa donde el receptor mantiene la cuenta, y vincula una cuenta de ahorro, cuenta corriente o depósito electrónico. Un proveedor sin cuenta en COP y sin vínculo con un participante no tiene clave, y sin clave no cobra por el Bre-B.
Cobrar por el Bre-B exige, por lo tanto, una cuenta en COP en una entidad participante y una clave registrada en ella. La participación sigue restringida a entidades habilitadas por el Decreto 1692 de 2020, y una entidad habilitada puede liquidar en el MOL por la cuenta de depósito de un participante directo, lo que reduce la barrera de capital, no la de habilitación. Si un proveedor extranjero puede habilitarse como entidad participante, o entrar por esa liquidación indirecta, es pregunta que el documento técnico del Banco de la República de febrero de 2026 no responde.
La consecuencia es operativa. Antecede cualquier discusión de tarifa. El comprador puede preferir el riel instantáneo y aun así no lograr usarlo para pagarle a quien no está en el directorio.
El extremo cambiario queda fuera del sistema por construcción. El MOL liquida en pesos, entre cuentas mantenidas en el banco central, y esa liquidación cierra la obligación del participante colombiano. Convertir el valor a otra moneda y remitir al exterior es otra operación, hecha por quien tiene autorización local, con contrato, documentación y costo propios. La mecánica de esa etapa, del cambio a la cuenta del proveedor, está en liquidación de pagos internacionales. Llamar cobro a las dos cosas es lo que borra el margen del proveedor.
Un ISV tampoco integra el Bre-B. Integra un participante, o un proveedor que tenga uno. La diferencia parece semántica y no lo es: quien integra el sistema necesita habilitación, gobernanza y liquidación propia; quien integra un participante negocia contrato comercial y nivel de servicio.
Qué decisiones operativas le quedan al ISV
Con el Bre-B fuera del settlement, le quedan tres decisiones al proveedor: en qué moneda fijar el precio, quién cobra localmente y cómo trata el contrato la variación cambiaria entre el pago del cliente y el cobro que recibe el proveedor. Ninguna es técnica. Todas aparecen en el margen del contrato.
- Moneda de precio. Un precio en dólares obliga al área financiera del comprador colombiano a convertir, justificar un gasto en moneda extranjera y reservar presupuesto para la variación. Un precio en pesos elimina las tres etapas y le devuelve al proveedor el riesgo cambiario. La salida que preserva las dos puntas es precio en COP con cláusula de reajuste por referencia cambiaria: el cliente compara con su propio presupuesto, y el proveedor no absorbe solo toda la volatilidad del período.
- Quién cobra localmente. Alguien tiene que tener cuenta en COP y vínculo con un participante. Tres arreglos aparecen en la práctica: entidad propia en el país, distribuidor o revendedor con estructura local, o un canal que concentre el cobro y la emisión fiscal. Cada uno cobra su precio, en estructura fija o en tasa por transacción. Por debajo del volumen que paga la estructura, la entidad propia rara vez se justifica. El costo comparado de cada arreglo está en moneda local en América Latina: qué cambia en el costo de vender.
- Cláusula cambiaria. El intervalo entre el día en que el cliente paga en pesos y el día en que el proveedor cobra en otra moneda es una posición abierta, y el contrato decide quién la carga. Fecha de conversión fija, tasa de referencia publicada y traslado al cliente son las tres salidas comunes. El silencio también es una elección, y suele ser la más cara, porque empuja el riesgo a quien tiene menos instrumento para administrarlo.
Las tres decisiones se cruzan. Fijar precio en COP sin definir quién cobra localmente crea un compromiso de moneda que nadie ejecuta. Definir el receptor local sin cláusula cambiaria deja el margen expuesto al intervalo entre el pago y la remesa. El arreglo solo cierra cuando las tres respuestas son compatibles entre sí, y por eso la decisión de pago no pertenece al equipo de producto.
Hay un cuarto frente que este texto no cuantifica: el tratamiento fiscal de la importación de software por el comprador contratante y la clasificación cambiaria de la remesa al proveedor. Tampoco entran aquí la retención que pueda practicarse en el pago al exterior, el tributo sobre la importación de servicios ni el efecto de quién emite el documento fiscal en el país: cada uno depende de la clasificación de la operación y exige validación local. El régimen cambiario colombiano, con canalización, declaración y registro de la remesa, y la retención en la fuente sobre el pago al exterior no fueron analizados en este texto. Ninguna tasa colombiana se cita aquí, y la razón es sustantiva: la clasificación de la operación decide la carga, y esa clasificación se hace caso por caso.
Preguntas frecuentes sobre el Bre-B
¿Qué es el Bre-B? El Bre-B es el sistema de pagos inmediatos interoperado de Colombia, liderado por el Banco de la República. Entró en operación plena el 6 de octubre de 2025, con 128 entidades habilitadas el primer día. Conecta los sistemas de pago de bajo valor inmediatos del país y liquida en tiempo real, en cuentas mantenidas en el banco central, por clave o QR, con límite de 20 segundos por transferencia y tope por transacción definido en UVB.
¿El Bre-B es lo mismo que el Pix? No. Son dos sistemas nacionales distintos, cada uno con su banco central y su regla. La semejanza está en el mecanismo: clave como dirección, interoperabilidad entre instituciones y liquidación inmediata. La diferencia está en el diseño colombiano, que fija 20 segundos por transferencia, tope por transacción definido en UVB y cinco tipos de clave, y que todavía no cubre checkout de comercio electrónico ni cobro recurrente.
¿Un ISV extranjero puede cobrar por el Bre-B? La participación en el Bre-B está restringida a entidades habilitadas por el Decreto 1692 de 2020, y el acceso de un ISV extranjero depende de un arreglo con un participante local. Cobrar por Bre-B exige cuenta en COP en una entidad participante y clave registrada en ella, resuelta en el DICE. Sin ese arreglo no hay clave, y sin clave no hay pago por Bre-B.
¿El Bre-B ya funciona en checkout de comercio electrónico? No. Checkout de comercio electrónico, cobro recurrente y por suscripción, recaudos, dispersión masiva e iniciación de pago aparecen como agenda futura en el documento técnico del Banco de la República de febrero de 2026, que exige lineamientos regulatorios y operativos propios. En ese recorte, el sistema cubre pagos de persona a persona y de persona a comercio, por clave o QR.
Referencias y Lectura Complementaria
- Banco de la República. Bre-B: Sistema de Pagos Inmediatos Interoperado de Colombia. Diseño, Implementación y Perspectivas. Febrero de 2026. Documento técnico. Acceso el 20/10/2026.
- Banco de la República. Conozca Bre-B. Última modificación el 07/01/2026. Página institucional. Acceso el 20/10/2026.
- Banco de la República. Bre-B, una breve historia del sistema interoperado de pagos inmediatos. Publicado el 02/03/2026. Nota histórica. Acceso el 20/10/2026.
La cuenta que separa conversión de settlement
El Bre-B resuelve una parte del problema y la resuelve bien. El comprador colombiano transfiere en segundos, por una clave, en pesos, con liquidación en dinero del banco central entre participantes del sistema. El sistema termina ahí. El proveedor extranjero sigue fuera de ese circuito, y el valor que llega a su caja pasa por una operación de cambio que el Bre-B no hace.
Quien mide el efecto del sistema por la pantalla del checkout ve la mitad del camino. La otra mitad es la que decide el margen: quién tiene cuenta en COP, quién emite el documento que el comprador colombiano reconoce y quién asume el extremo cambiario entre el pago y la remesa. Esa es la pregunta que el Nexforce Marketplace responde para el proveedor que quiere vender en Colombia sin abrir entidad en el país, con cobro en moneda local y el extremo cambiario con quien tiene estructura en el mercado. El arreglo de facturación local cambia la naturaleza de la operación para el comprador, que deja de importar, y el análisis fiscal de ese cambio sigue fuera del alcance de este texto.
La infraestructura de pago instantáneo de Colombia quedó lista antes que la infraestructura de cobro del proveedor extranjero. Ese orden es la noticia, y es el que define dónde sigue estando el costo.

Vende tu software en Latinoaméricasin costos de estructura y ahorrando 50%
Distribuye tu SaaS a través de Nexforce escalando canales de venta de forma sencilla
Hacer SimulaciónArtículos relacionados

Vender SaaS al contado o a plazos en América Latina: cómo elegir
Cuatro caminos de cobro, un criterio: quién asume el riesgo. Comparativa de pago al contado y a plazos de SaaS en América Latina con dato de Abecs 2026.
Read more
Emisor Nacional NFS-e: lo que ISVs del Simples deben validar
El Panel Administrativo Municipal de la Plataforma Nacional de NFS-e habilitó una función que permite a los municipios anticipar el acceso de micro y pequeñas empresas del Simples Nacional a los emisores públicos nacionales. Este artículo explica el mecanismo técnico, el calendario de la Resolución CGSN nº 191/2026 y lo que un ISV debe validar antes del 01/11/2026.
Read more
Marketplace en la nube o regional: cuál vende SaaS en LatAm
El ISV internacional que decide vender SaaS en América Latina elige entre el marketplace de la nube y el marketplace regional de software. Este artículo puntúa las dos rutas en siete criterios y cierra con un veredicto condicional.
Read more